Entrenar tu propia resiliencia te hará más fuerte

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La resiliencia es como un músculo: tenemos que tenerlo en cuenta y desarrollarlo activamente para que crezca, para que se haga más fuerte. Tenemos que ser capaces de reconocer que la vida no siempre es color de rosa y maniobrar el pasado con una mentalidad fuerte que finalmente conducirá a una vida más feliz.

Con el fin de ayudar a fomentar una mayor capacidad de recuperación o resiliencia dentro de usted, aquí hay tres consejos fantásticos del exitoso autor Neil Pasricha.

Encuentra un pasatiempo extraño y aprenda algo nuevo 

Aunque parezca completamente ajeno, Pasricha cree que participar en pasatiempos secundarios no convencionales y «extraños» es la clave para aumentar la resiliencia. Aprender algo nuevo aumenta su tasa de aprendizaje, lo que, según Pasricha, es un indicador gigante de resiliencia. Tener pasatiempos secundarios totalmente no relacionados en realidad aumenta la incongruencia en su pensamiento, pero esto puede estimular nuevas ideas y percepción sobre su proyecto o trabajo principal.

No tenga miedo al fracaso

Cuando se trata de aprender cosas nuevas, Pasricha informa que el fracaso es crucial para aumentar la resiliencia. Son estas mini fallas las que experimentamos cuando intentamos nuevas actividades que nos preparan para fallas más grandes y que alteran la vida que se nos presenta. Pasricha compara estos pequeños fracasos con los ejercicios de bíceps. Cuando hacemos flexiones de bíceps, nuestros músculos se desgarran ligeramente. Es el proceso de reconstrucción de los músculos lo que los hace crecer y fortalecerse, un proceso conocido como autofagia.

Vea sus fallas como un peldaño positivo

Las fallas por las que pasamos, incluso si son relativamente grandes, están al servicio de un objetivo final más grande del que simplemente no somos conscientes. Ya sea que tome este consejo de una manera espiritual o no, si ve sus fracasos como peldaños hacia un objetivo final positivo, obtendrá la resiliencia que necesita para seguir avanzando. Tener éxito se siente bien y también se aprende, pero es de nuestros fracasos que de los que más aprendemos. A ser mejores, y por supuesto, a no volver a caer en la misma falla.

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