¿Es la pareja que quieres la pareja que realmente necesitas?

La pareja que realmente necesitas

Con los noviazgos, está la costumbre de descartar o ignorar a las personas en función de cualidades que parecían de vital importancia en ese momento, pero que después, en realidad no importan tanto como podemos creer. Juzgar a los posibles novios por todo, desde la forma en que se visten hasta la forma en que hablan, a qué colegio o universidad asisten, y en qué vecindario eligen vivir. Tal vez a la larga te acabe perjudicando.

Por supuesto, es normal tener preferencias y querer estar con alguien que nos parezca atractivo y que encaje ampliamente en nuestra vida, pero no llevar esto al extremo. 

Preferencias ideales para mi novio o novia

Si por ejemplo tienes un graduado en periodismo en una buena universidad, tal vez te obsesione con conocer como novio o novia a alguien que hubiera estudiado en un nivel similar. Como periodista de altos vuelos, es normal tener muchas ganas de conocer a alguien que trabaje en una profesión similar, llena de adrenalina, que tenga experiencia, de vivir en todo el mundo. Idealmente, también hablar algunos idiomas extranjeros.

Luego otra cuestión importante es si tu noviazgo encajaría en los círculos sociales por los que te mueves. No se trata solo de si les agrada a los amigos, sino de si es o podría ser uno más, a la par con el grupo, aceptable para el grupo.

A la apariencia también le solemos dar gran importancia, desde cosas como la altura y el peso hasta si sus dientes están rectos. Porque si tenía la altura incorrecta o tiene sobrepeso o sus dientes no están rectos, podemos pensar que se reflejará mal sobre nuestra persona.

¿Es la pareja que quieres la pareja que realmente necesitas?

Con el tiempo y la edad, las cosas cambian. La vida cambia, las situaciones son otras e incluso aquello que pensábamos que era indispensable para poder tener una relación de novios con otra persona. Tal vez el tiempo te quite la razón. 

Tener grandes requisitos y rígidos, pueden tener mucho que ver con la propia sensación de no sentirnos lo suficientemente bien o creernos más de lo que somos. En el fondo, podemos no sentirnos aceptables ni adorables como eramos y necesitar a un novio o novia para impresionar a la gente en nuestro nombre, para poder disfrutar de la gloria reflejada.

Si fuera más bajo que yo, la gente me juzgaría menos atractiva por asociación, podemos razonar. Si hubiera estudiado en un colegio en lugar de en una universidad, la gente pensaría que yo era menos inteligente, podemos creer. Una baja autoestima no puede hacer frente a eso.

No hay que deleitar al subconsciente con la idea de buscar al noviazgo perfecto desde el primer momento. Esto puede indicarnos que nos aterra enamorarnos de alguien. De amar y perder, de ser herida, rechazada o abandonada, de sentirme sofocada o atrapada, de tomar la decisión equivocada y de muchos otros resultados aterradores. 

Con lo cual podemos perdernos grandes momentos con grandes personas por todo esto. Al final, abrir la mente te hará más feliz.

¿Crees que puede ser tu caso?
Si es así, lo primero es superar estos problemas para salir con el corazón abierto en lugar de cerrado y con límites saludables en lugar de muros altos.
 
Cuando nos amemos a nosotros mismos y nos sintamos lo suficiente, no necesitaremos una pareja con una apariencia perfecta, una carrera perfecta, una formación ideal o una educación estelar para apuntalar nuestra confianza tambaleante.
 
Exploramos nuestras heridas de autoestima, procesamos nuestro dolor y sanamos esas heridas, hablando con amigos o profesionales que nos apoyan.
 
Luego, entendemos las raíces de nuestros miedos acerca de enamorarnos. ¿Cuándo nos lastimamos en las relaciones en el pasado? ¿Tenemos miedo de volver a lastimarnos? ¿Podemos sanar esas heridas tempranas para poder separar el pasado del presente y salir sin miedos y ansiedades que no tienen cabida en nuestra vida hoy?
 

La pareja que necesitas

Una vez que hemos desarrollado nuestra autoestima y estamos listos para enfrentar nuestros miedos, podemos desechar nuestra lista específica y reemplazarla con una visión general y más práctica.
 
Todavía podemos tener nuestras preferencias naturales, pero nos abriremos a las sorpresas, a lo inesperado. Experimentaremos saliendo con personas con las que normalmente no saldríamos. Les daremos a las personas que normalmente descartaríamos una oportunidad justa.
 
Permitiremos que nuestros corazones curados nos lleven a la persona que debemos amar, en lugar de escuchar a nuestras cabezas analíticas y controladoras, que están desesperadas por mantenernos a salvo de lastimarnos.
 
No es la persona que pensé que quería, pero es absolutamente la persona que necesitaba y necesito. Esto puede ser una bonita historia de amor.

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